ama, seguimos floreciendo

Hace veintiún años, el cerezo que como un centinela guarda vuestro descanso, estaba en flor. Aquel año las flores se adelantaron y al mediodía de aquel nueve de marzo, mientras te acompañamos en ese último viaje, la lápida abierta recibía los pétalos de esas flores, mientras los rayos del sol suave del final del invierno se esforzaban …