la “nueva normalidad”

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Esta semana que ahora termina, he podido leer un comunicado de una editorial, Errata Naturae, que por su contenido, autoría y tiempo en el que se ha realizado, me ha parecido extraordinario y muy digno de leerlo varias veces. Un texto que ha publicado una editorial, esto es, una empresa que se dedica a editar y publicar, con cierta regularidad, libros para vender. Un escrito en el que anuncian la paralización de su actividad para pensar en el futuro, en el suyo como empresa, y en el futuro compartido por una comunidad, en un momento concreto de pandemia, de salida más o menos escalonada de un estado de alarma y de confinamiento y en el que el mensaje oficial está siendo el de “volver a una nueva normalidad” (en palabras de Sánchez, que ya podría explicar algún día cómo es posible volver a algo que es nuevo supuestamente). Y me ha parecido extraordinario por la coherencia del planteamiento en el que aseguran que, tras dos meses de paralización comercial, a excepción de las ventas realizadas por el emporio de Amazon, la editorial dispone de un extenso fondo bibliográfico que no requiere, por el momento, de nuevas incorporaciones que alimenten las ansias del mercado y del consumo. Extraordinario es que este planteamiento lo haga una editorial que no es de las más potentes, pero que si conoces algo de su catálogo entiendes y reconoces como coherente. Y muy extraordinario que esta reflexión se haga en medio de este afán porque volvamos a consumir a toda costa. El comunicado se puede leer, lo recomiendo, en la página web de la editorial.

La frase y el concepto de marras, lo de “volver a una nueva normalidad”, merecen un tiempo para pensar en ello, en lo que dicen, en lo que quieren decir y en lo que no dicen, aún a riesgo de que te puedan llamar conspiranoico, porque parece que para algunas personas , el acto de pensar en el porqué de los hechos es ya de por sí una conspiración. Si algo es nuevo, inédito, original, es cuanto menos complicado regresar al mismo, ya que en su novedad es algo que no conocemos. Por lo tanto, entiendo que “nueva normalidad” es un concepto inventado para denominar lo que ya había. ¿Por qué han necesitado sacarse de la manga un concepto nuevo para referirse a algo que ya existía? Si algo ha habido en estos dos meses de confinamiento, sobre todo en las primeras semanas, ha sido la percepción generalizada en la sociedad, o por lo menos en buena parte de la sociedad, de que la pandemia ha sido una suerte de grito de atención de un planeta agotado por un sistema de poder económico que impone su crecimiento (el del sistema, no el de la población) frente a las necesidades y el bienestar de este mundo en el que el ser humano es una parte más del mismo, pero, sin duda, la parte causante de ese agotamiento. Con lo cual, aunque sospecho que hubiesen sido capaces de hacerlo, les era muy difícil volver sin más al antes, a ese estado al que, quien más, quien menos, hacemos responsable del deterioro actual. Dicho esto, queda claro que no existe la nueva normalidad, más allá de algún parche sin importancia. Volvemos a la normalidad, sin novedad alguna en el fondo, para que todo siga como antes.

Y en estas estamos, cuando la editorial publica su comunicado. Un comunicado que bien podríamos trasladar a otros ámbitos que no son la venta de libros. ¿No ha llegado el momento de pararnos para pensar en nuestro futuro? ¿Queremos seguir siendo parte sumisa de ese sistema que basa su crecimiento en el decrecimiento de la mayoría del planeta? ¿Tenemos alternativas para vivir de manera insumisa a este sistema? Y no me refiero al blanco o al negro. A mi me encantan los matices en los colores, las intensidades. Wendell Berry, en su magnífico ensayo El fuego del fin del mundo, editado por Errata Naturae, insiste en la necesidad de comenzar una revolución a partir de revoluciones personales, seguramente llenas de incoherencias y errores. ¿Por qué no aprovechar este tiempo para pararnos a pensar en cómo queremos que sea nuestra ciudad, nuestro barrio, nuestra casa? ¿Por qué no intentar ser una pieza discordante en todo el engranaje del sistema? Quizás, siendo una pieza discordante necesitáramos crear nuestro propio sistema en casa, con nuestra familia, nuestras amistades. Habrá quien diga que frente a toda la maquinaria del sistema poco puede hacer nuestro pequeño sistema alternativo. Bueno, por de pronto, nuestro pequeño sistema siempre será una zona de roce al gran sistema.

P.D. Capítulo 18 de Sobre la Tiranía, de Timothy Snyder, editado por Galaxia Gutenberg, y que lleva por título, Mantén la calma cuando ocurra lo impensable. Merece la pena su lectura.

Publicado por Dani Saralegi

Ixiltasunaren bila. Todo por escuchar.

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