a veces sentarse es suficiente

Hay días en que llegas a casa con mil historias en la cabeza, con la nariz taponada por el catarro, con hambre porque no has comido nada desde la mañana, con muchas cosas que hacer todavía. No es lo normal, lo reconozco. Intento cuidarme, pero el catarro no avisa y creo que suelo llevar una dieta bastante regular. Pero a veces pasa.

Aprender-a-meditar

Hoy me he sentado a meditar y no he podido más que seguir cuatro veces la respiración. Me ha sido imposible hacer nada más. Pero no he tenido una mala sensación. El propio hecho de haberme sentado, el esfuerzo que me ha supuesto hoy y el haber conseguido estar el tiempo que quería en posición de semi loto, por mucho que no haya sido capaz de tomar consciencia del momento, ha sido para mi todo un logro. Y he terminado la práctica con la satisfacción de haber conseguido solo eso; sentarme.

Publicado por Daniel

Ciudadano en alerta de un planeta que estamos aniquilando, en búsqueda permanente, enamorado de la escucha y del inmenso silencio. Todo por escuchar. Lecturas escogidas, siempre.

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